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23.5.12

De sueños, ilusiones y otras cosas

De repente el tiempo te da una tregua y sale sol. Y lo hace con toda su fuerza iluminando los horizontes de tus sueños. Ese suave calor que emana alienta cada paso que das, y lo haces con decisión. Miras adelante sin olvidar, luciendo las cicatrices que te hicieron más fuerte. 
De repente sientes la ilusión de nuevo contigo, el mundo está de tu lado y bailas con él. Gritas al mundo lo que quieres, sólo tienes que cruzar el puente. Ésta noche brindaré por tí, brindaré por mi...porque hoy camino bajo un nuevo cielo.


            Va a ser que FIR.



4.3.12

El Buen Combate


El Buen Combate es el que se entabla en nombre de nuestros sueños. Cuando estos revientan en nuestro interior con toda su fuerza (en la juventud) nos sentimos muy valientes, pero aún no sabemos luchar. Después aprendemos a luchar, pero ya no contamos con el mismo valor para combatir. Por eso nos volvemos contra nosotros mismos y, combatiéndonos, nos convertimos en nuestros peores enemigos. Alegamos que nuestros sueños eran infantiles o difíciles de llevar a cabo. Matamos nuestros sueños por miedo a combatir en el Buen Combate.El primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo: Las personas más ocupadas que he conocido en mi vida eran las que al final siempre conseguían tiempo para todo. Por su parte, los que no hacían nada siempre andaban cansados, el tiempo nunca les llegaba para lo poco que tenían que hacer, y se quejaban de que los días eran demasiado cortos. Lo que les pasaba era que tenían miedo de combatir en el Buen Combate.
El segundo síntoma de la muerte de nuestros sueños son nuestras certezas. Solo por el hecho de no querer tomar la vida como una gran aventura en la que hay que embarcarse, ya nos consideramos sabios, justos y correctos en nuestras pequeñas parcelas de existencia. Miramos hacia el exterior de las murallas de nuestra vida diaria y oímos el ruido de lanzas que se rompen, sentimos el olor del sudor y de la pólvora, vemos las grandes caídas y las miradas sedientas de conquista de los guerreros. Pero nunca percibimos la alegría que hay en el corazón del que está luchando, pues para estos no importa ni la victoria ni la derrota, sino combatir en el Buen Combate.
Por último, el tercer síntoma de la muerte de nuestros sueños es la Paz. La vida se transforma en una tarde de domingo, sin grandes exigencias, que no nos pide más de lo que queremos dar.
Pensamos entonces que hemos alcanzado la "madurez" y logrado nuestra realización personal y profesional. Nos sorprende que alguien de nuestra edad diga que aún espera determinada cosa de la vida. Pero en lo más hondo de nosotros mismos sabemos que lo que ocurrió fue que renunciamos a luchar por nuestros sueños. 
           
                                                           (El Peregrino de Compostela, Paulo Coelho)



16.2.12

Tardes de invierno

El reloj de pared marcaba el paso de la tarde, o quizá fuera su acelerado corazón.Con todo, para él sólo había silencio. Hacía tiempo que el mundanal ruido se había desvanecido entre aquellas cuatro paredes. Durante toda la estación fría ese había sido su refugio. Sumergido en otros mundos, viajaba a través de los libros que devoraba de tanto en tanto. Otras veces se quedaba reflexionando, intentado vencer sus propios demonios. Y es que después de un corte a sangre fría, para poder ver el sol primero hay que pasar por la tinieblas.