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21.7.13

Versos gastados




Donde se encuentra la diferencia, dime,
si usaste el mismo guión para diferente público.
Si de tus labios salieron y tus manos escribieron
las mismas frases gastadas.

No quiero historias escritas,
no quiero plagio.

Escribe una nueva versión original, 
porque sólo así me ganarás..

16.4.13

Encefalograma plano

El ser humano puede ser terriblemente oscuro. Nos resulta muy fácil dar de lado situaciones feas, incómodas o dolorosas. 
Desechamos todo lo que nos puede hacer sentir mal o lo toleramos demasiado bien hasta normalizarlo. Sólo volvemos a sentirlo de nuevo cuando podemos crear un vínculo, una conexión que nos haga vernos a nosotros mismos en esa situación. Ahí si, ahí si se revuelven nuestras entrañas. 
Somos egoístas e individualistas. Es lo fácil. Con ocuparnos de nosotros mismos tenemos bastante. Nuestra mentalidad colectiva en cuanto a problemas se refiere,a veces, tiene un encefalograma plano. 
Las muertes, guerras, asaltos, violaciones sólo realmente nos preocupan si de algún modo puede afectarnos. Y si ese no es el caso sólo hay una preocupación estándar, por la cual todo el mundo sabe que es algo malo pero que sin embargo forma parte del fondo de la realidad global.



Foto de Manu Brabo. Premio Pulitzer 2013.

En el fondo es bastante lógico, si nos alarmáramos de la misma forma por una violación en tu barrio que cuando ha habido otra violación en Oriente próximo o en San Quintín, no podríamos vivir ante tanta inmensidad de horrores que ocurren en el mundo. Tal cantidad de ansiedad nos mataría. Es un mecanismo de defensa y evolución. Las dos situaciones son igualmente monstruosas pero las dos no representan un peligro real para ti. Pero ese no es el problema.
El problema viene cuando informativamente una muerte o un asesinato de gente anónima no vale lo mismo. Si el objetivo es informar estamos muy desinformados. Si el objetivo es económico, político u otro, vamos bien. Pero eso es otra historia, y muy larga.







3.4.13

Arizona

arizona


- Arizona, baby. Esa fue mi respuesta. Estaba harta de esta temporada de lluvia. Como casi todos. Parecía que la primavera, en una mala mano, se apostó sus gloriosos días soleados y perdió ante la picaresca del otoño. Y mientras tanto, aquí seguíamos, aguantando el chaparrón. Estaba cansada de amortiguar con paraguas esa lluvia de preguntas y pisar esos charcos de dudas que no se terminaban de filtrar. 
- ¿Quieres ir a Arizona?. Preguntó asombrado.
- Sí, llévame en tu Cadillac Deville. Viajemos a través de la ruta 66, donde la carretera se olvide de lo sinuoso y el sol queme nuestros besos. Por eso, relaja los pedales y deja puesta la velocidad de crucero porque lo vamos a disfrutar. Guíame por tus rutas salvajes del viejo oeste, enciende la radio y deja que el folk se mezcle con la arena del viento hasta que lleguemos a Monument Valley.







Edito: Un día después de escribir este post descubro un grupo español llamado Arizona baby:

31.3.13

Mi guitarra


Tengo una guitarra. La mantengo bien guardada dentro de su holgada funda. Y digo holgada porque cuando se la compraron ya le venia grande. No era de su talla. Como ciertas cosas que se presentan en la vida. Ésta era la funda para otra guitarra, una más grande. Sin embargo le compraron esa funda por error y ahí esta. Cumpliendo perfectamente su función, sigue perdurando desde entonces.

Bien, como os digo, estaba bien guardada porque hacía mucho tiempo que no la usaba. Y no es que no supiera que estaba ahí, porque si lo sabía. De vez en cuando pensaba en que tendría que volver a dedicarle algunos ratos y coger práctica pero las circunstancias me hicieron tener otras prioridades para dejarme sin tiempo para tocarla. Por lo menos esa excusa me convencía: "tenía otras cosas más importantes que hacer".

Ayer la saqué de su funda y le quite el poco polvo que pudiera haber atravesado la tela. Después con el diapasón la volví afinar. Afinar. Eso es algo que aprendí muy bien y me encanta. Afinar la guitarra sólo con el sonido que produce ese trozo de metal de extraña forma me relaja. Se trata de conseguir el mismo sonido que provoca la vibración del diapasón al tocar la nota La de la primera cuerda de la guitarra. A partir de ahí buscas la nota afinada en las demás cuerdas, para conseguir que suenen igual.
Hacía más de un año desde que fui a comprarle nuevas cuerdas y hacía más de un año que no la hacía sonar. Y cuando lo hice, cuando sus notas empezaron a sonar, las viejas melodías volvieron sin querer. Porque eran lo que siempre habían tocado, porque mis manos no conocían otros movimientos. 

Y así duraron esos momentos hasta que mi vieja guitarra decidió romper su sexta cuerda, esa que da la profundidad y cordura a las canciones como si de una conciencia se tratase. Se rompió a pesar de que estaba prácticamente nueva, a pesar de que se había guardado en su funda y protegido del calor y el frío. Simplemente se rompió sin más porque se dejó de usar. Como ciertas cosas en la vida.





24.2.13

2Q11

Muchas fueron las veces que intenté dibujar aquella historia. Nuestra historia. Nuestra realidad. Incluso le puse el marco de aquel cuaderno azul, del que nunca supiste. Bien, ahora lo sabes. Me recorrí varias librerías buscando el paraje perfecto para desbordar con palabras los recuerdos que empezaban a desvanecerse. Y llené páginas y páginas intentando grabar todos los detalles. Sin embargo, me dí cuenta que nuestra historia nunca podría quedar plasmada en el papel porque ya se quedó atrapada en las calles de aquella ciudad. Una historia entre otras tantas que guardará en su interior. Ahora el cuaderno descansa entre mis libros. Cumplió su función. Hace tiempo que lo comprendí y ahora te lo digo.




28.7.12

1Q84


«Llegamos de diferentes direcciones, nos cruzamos por azar, nuestras miradas se encontraron fugazmente y ahora, al separamos, tomamos cada uno nuestro rumbo. Nunca volveré a ver a Eriko Fukada. Esto no volverá a ocurrir nunca más. Si volviera a verla, ¿qué más podría pedirle, aparte de lo que acaba de suceder? Ahora mismo estamos en dos extremos alejados del mundo. No hay palabras que puedan salvar esa distancia.»
                                                                                                          (1Q84, H.Murakami)  

5.6.12

Orden de desahucio en Mi menor

Dale al play



(Orden de desahucio en Mi menor. La noche eterna, los dias no vividos. Love of Lesbian)

Un día más, un almuerzo menos. La luz de la mañana se filtraba a través los amarillentos visillos del salón y aún así un blanco nuclear irradiaba la habitación. Los días se amontonaban como las facturas de fin de mes en el recibidor. Era consciente de ello porque cuando se volvía a mirar al espejo la barba lo delataba.

El piso se fue vaciando poco a poco. Primero fue el sofá de piel italiana, luego el televisor de treinta y dos pulgadas y así hasta quedar casi vacío. Se quedó con lo básico para vivir: un sofá cama, una mesa, una silla, algún que otro cacharro donde poder comer... Exceptuándo algo de lo que, de momento, le era imposible deshacerse.
 Aquel piano le fue acompañando hasta lo más alto de su vida, le había regalado melodías imposibles, como la de aquella mañana. Cada mano bailaba al son de una improvisada coreografía como si no existiera otra forma de hacerlo, dejando atrás la melodía de lo que en un día se convirtió...
 

11.5.12

Historia de Claro de luna




En la quietud de la noche resuenan unos acordes que recuerdan al eco de un amargo desdén. Un suave lamento que eriza la piel de los fieles insomnes. Arriba, en el cielo, aparece con su solemne majestuosidad permanente, aquella que sólo se tiene cuando se acostumbra coronar el cielo. Miles de súbditos brillan bajo su atenta mirada y se preguntan que es lo que la aflige  Nadie imagina que en su fuero interno ansía la llegada del alba, para perecer bajo el calor de su amado.

Claro de luna del Lago de Lucerna (Joseph Mallord William Turner, 1841)

Quizás fuera la luna quien inspirara este soneto o quizás no. Lo cierto es que no pasó a llamarse así hasta que un poeta y crítico musical alemán comparó esta pieza con el Claro de luna del Lago de Lucerna (Joseph Mallord William Turner, 1841). Previamente Bethoven la llamó «Sonata Quasi una Fantasia per il Clavicembalo o Piano-forte composta e dedicata alla Damigella Contessa Giulietta Guicciardi da Luigi van Beethoven Opera 27 No. 2. In Vienna presso Gio. Cappi Sulla Piazza di St. Michele No. 5.». En español, «Sonata casi una fantasía para clavecín o piano, compuesta y dedicada a la señorita condesa Giulietta Guicciardi, de Ludwig van Beethoven. Op. 27, n.º 2. Publicado en Viena por Giovanni Cappi, Michaelerplatz N º 5.»
La joven condesa Giulietta Guicciardi fue una alumna de Beethoven. Parece ser que entre lección y lección surgió un afecto mutuo (a pesar de que el maestro le doblase la edad). De hecho hay cartas donde se constata este hecho:
«Ahora vivo más feliz. No podrás nunca figurarte la vida tan sola y triste que he pasado en estos últimos tiempos... Este cambio es obra de una cariñosa, de una mágica niña que me quiere y a quien yo amo.»
Algunos indican que la inspiración de este soneto provino de este amor imposible que fue truncado al poco tiempo.

Existe otra versión en la cual Beethoven irrumpe en la casa de una joven ciega al oírle tocar desde la calle. Beethoven estaba conmovido por la capacidad que poseía al tocar y como agradecimiento le ofreció una melodía a la muchacha, de la cual poco después saldría la sonata entera.

Sea cual fuere la verdadera historia que se esconde tras esta sonata no deja lugar a dudas de la enorme sensibilidad y talento que tenía Beethoven. Sin lugar a dudas fue y seguirá siendo un genio de la música.

19.4.12

La taquillera fisgona

Hace tiempo que escuché una historia acerca de una taquillera de cine. Trabajaba en una de esas pequeñitas y viejas salas de cine que, extrañamente, aún quedaban en la ciudad. La mujer en cuestión llevaba trabajando casi media vida allí y acudía todas las tardes de cuatro a doce. Era un trabajo que, si bien no requería mucho esfuerzo, te debía gustar. Eran muchas horas en aquella ventana tras la cuál, nuestra traquillera, observaba los trozos de vidas de la gente que se personificaban en tan peculiar escenario.
Según me contaron, la taquillera al ver a tanta gente distinta cada día durante breves segundos, oir sus comentarios antes de entrar y despues de salir, comerse el bocadillo en el cine durante sus minutos de descanso, le habían dado una visión curiosa de las cosas. Los retales de peliculas pero también de vidas ajenas, le hacían imaginar el resto, cosa que hacía a su antojo.
No era un cine cualquiera, y eso se notaba en su público. A ella acudían verdaderos amantes del cine para ver las reposiciones de los grandes clásicos.

Aquella tarde la taquillera llegó a las cuatro menos cuarto y se dispuso a realizar su pequeño ritual de todas las tardes. Tras entrar por la puerta trasera encendió todas las luces, abrió la persiana y se sentó en su taburete a la espera. La primera sesión era a las cuatro y cuarto así que no tardaron en aparecer unas cuantas personas para comprar las entradas. De entre ellas había un joven que compró dos tickets a pesar de llegar solo en ese momento. No era muy alto sino mas bién bajito y vestía algo clásico, camisa y pantalones de pinza junto con una chaqueta algo más informal. El joven se quedó esperando junto a la columna fumandose un cigarrillo. A lo minutos apareció su acompañante que no era mas que una chica bastante mona, al parecer de la taquillera. Hacían una pareja curiosa, no obstante el brillo de sus ojos delataban sus sentimientos.
La taquillera sentada en su taburete y con la mano apoyada en la cara se quedó absorta pensando que  la pareja que había visto vivía la historia más bonita de todas en sus corazones, sin trabas y lejos del mundanal ruido. Le gustó imaginar que ambos tenían su rincón privado en sus cabezas, donde conectaban sin necesidad de verse o hablar, donde se conocían poco a poco sin mirar el reloj y bailaban al son de canciones aun por componer y se alegraban de coincidir en gustos sobre las ya compuestas.
Se sentía absurda y tonta por esto muchas veces, pero lo tenía asumido y no le preocupaba. Es más, en aquél preciso momento de su vida aquella manera de pensar le venía sola y no le apetecía luchar contra ella, era en definitiva, como la agradable sensación de caminar con el viento a favor.

Así, nuestra taquillera fisgona, pasaba los días de su vida. Envuelta en la magia de las historias comunes de la calle entremezclada con el sabor del cine. Sin embargo al llegar a casa todo se desvanecía y el silencio de su casa envolvía su tristeza que sólo compartía con su humilde gato Lumier.

2.3.12

Que decida la entropia

Porque en lo que respecta al músculo que bombea sin parar, la razón siempre tiene algo que decir..
- ¿Toc, toc?
- ¿Quién es?-, pregunta el corazón desdichado.
- Ya sabes quien soy y vengo a joderte. - Diría la razón.
Y es que para que la cosa funcione, ambas han de coincidir o por lo menos llegar legalmente a un acuerdo.
- Corazón, ya se que lates con mucha fuerza últimamente pero tienes que entenderlo, las cosas no funcionan sólo con amor, hacen falta consideración, respeto, confianza, compromiso... unos valores que sustenten todo lo demás.
- Tu siempre argumentando Razón, ¿Por qué no puedes simplemente dejarte llevar y sentir, como lo hago yo?
- Pues porque no todo es tan sencillo, o por lo menos no me lo parece a mí. De todas formas lo hago por tu bien, no quiero que te rompas.
- Pues dejemos que la entropía decida.
- ¿Pero Tú que sabes de la entropía?
- Sé que es el desorden de las moléculas, el caos, lo que lleva un sistema a aumentar su energía. Energía, ¿ves?. La energía que fluye entre personas, la energía que fluye entre dos personas.
- Ay Corazón, tu pasión te pierde.





21.2.12

El guión de nuestra vida

¿Cuántas veces se repetirán los mismos diálogos entre personas distintas? ¿Cuántas personas estarán conversando sobre si lloverá, cuántas parejas estarán discutiendo sobre quién se dejó la tapa del wc levantada o cuántas estarán intentando decir lo maravilloso que es el mundo a su lado?. Un mismo guión con diferentes actores. 




Las situaciones se repiten, los sentimientos e ideas nacidos de ellas también y por tanto, el texto viene a ser prácticamente el mismo. Y sin embargo creemos en la originalidad de ellas, las palabras. Y es que ya está todo dicho, señores, en multitud de formas y lenguajes. Frases que van de boca en boca, que llegan a nuestros oídos, que viajan a través del tiempo o que recorren un mundo entero. Frases que quedan escritas en una novela o grabadas en nuestra misma piel y que a su vez vuelven a salir por nuestros labios llegado el momento. Incluso las transformaremos en una canción o en nuestro propio himno. Porque para nosotros lo importante es cuando las hacemos nuestras y les ponemos nuestra firma. Lo demás, queda en una simple anécdota de copyright.

16.2.12

Tardes de invierno

El reloj de pared marcaba el paso de la tarde, o quizá fuera su acelerado corazón.Con todo, para él sólo había silencio. Hacía tiempo que el mundanal ruido se había desvanecido entre aquellas cuatro paredes. Durante toda la estación fría ese había sido su refugio. Sumergido en otros mundos, viajaba a través de los libros que devoraba de tanto en tanto. Otras veces se quedaba reflexionando, intentado vencer sus propios demonios. Y es que después de un corte a sangre fría, para poder ver el sol primero hay que pasar por la tinieblas.




1.1.12

La habitación




Desde la habitación de cualquier hostal, en una ciudad cualquiera, Anna se desafiaba a sí misma. Un choque de realidad anestesiada con melancólicas melodías rockeras. El viento y la lluvia llevó a detener el reloj por un instante, donde la sal de unas lagrimas agudizaba el dolor de las heridas que intentaban cicatrizar. En la soledad y desde la distancia intentaba discernir los entresijos de su vida, y en definitiva, que necesitaba para poder ser feliz. Pero esa noche, languidecía bajos los acordes de esta canción..

19.11.11

Desde mi ventana

Hace mucho tiempo, me sentaba a mirar por mi ventana. Recuerdo que, se podía divisar con nitidez la silueta de la sierra, recuerdo que podía ver el gran palacio rojo. ¡Era una ventana con vistas magnificas! Con el cambio de estación, las lluvias y más tarde la nieve convertían a la montaña en un gran manto blanco que la abrazaba y el resplandor que producía en un día soleado iluminaba mi habitación a través de ella. Era una ventana especial, ya que se podía divisar todo lo que deseaba.
Con el paso del tiempo el barrio fue creciendo, y los edificios fueron cada vez más altos. Poco a poco, sin apenas darme cuenta, el paisaje fue cambiando. Los muros que se levantaron taparon trocitos de aquel palacio, ocultaron la silueta de la montaña y el horizonte se perdió. Ya no se ve más allá de los muros y el humo de las chimeneas emborrona el paisaje que queda. Quizás se haya quedado pequeña, quizás necesite ganar altura...no lo sé, sólo queda el recuerdo de un paisaje que ya no logro ver.




Muchacha en la ventana. Dalí.

22.10.11

Agua


Corrió detrás de su amigo para alcanzarle. No sabía donde se dirigía, bueno sí, pero no conocía el camino, después de todo se encontraba en pleno corazón de la selva. Aún sonreía al pensar en como había acabado allí. Quién se lo iba a decir, dos meses atrás, cuando se encontraba en otro tipo selva, la de asfalto, que acabaría en la verdadera. Fue una decisión arriesgada pero ahora sabía con absoluta certeza que no se había equivocado. Su vida en la ciudad no era nada comparado con la vida que había descubierto en el poblado.

Una voz le sacó de sus pensamientos. – ¡Por aquí, ya queda poco!. Le dijo su amigo. Y es que en cuanto le dijo que le mostrara su lugar preferido no lo dudó ni un segundo, echó a correr con la alegría de un niño al que le piden que enseñe su escondite.
De pronto lo vio parado mirando al horizonte. – Aquí es. 

Lo que tenía ante sus ojos le hizo contener la respiración. Nunca pensó que podría existir nada igual. No era una catarata simple, sino una sucesión de ellas formando cuidadosamente una circunferencia de dimensiones descomunales. Era un trabajo que la naturaleza había dedicado millones de años para realizarlo. Y sin duda alguna era magnífico.
El agua caía formando una cortina hasta llegar un remanso donde perdía toda su fuerza para seguir su camino varios cientos metros adelante hacia otra caída natural que formaría otra circunferencia concéntrica. Ésta era mucho menor pero igual de impresionante o más ya que el agua se perdía a través de esa gruta en las profundidades de la tierra.

- ¿Hacia donde va el agua?
- Hacia el subsuelo, para renacer más tarde a varios kilómetros de aquí.

Bajaron al extenso remanso que contenía a las aguas por una escalera rudimentaria que había hecho su amigo. Prácticamente estaban colgando de la pared a 80 metros del suelo, casi a la misma altura del laboratorio de la quinceava planta donde trabajaba.




10.6.11

La caja

Tengo una caja de recuerdos. Hoy por casualidad la encontré, estaba en el viejo baúl. Y si, me suena al baúl de los recuerdos de la canción pero ha sido casualidad. El caso es que hoy lo he abierto y la he visto allí. Me entró la nostalgia que le voy hacer. Es una caja de zapatos tuneada. Mi hermano me la regaló hace unos 10 años en un cumpleaños. Aunque algo polvorienta se conserva en buen estado, está pintada de negro, los bordes son dorados y en la tapa lleva unas rosas de color rojo. La abrí y lo primero que cogí es un viejo listín telefónico. Están los números de mis compañeros y amigos de clase del colegio e instituto. Los móviles eran por aquellos años eran unos ladrillos y no todos los adolescentes tenían uno. Así que yo tenía los teléfonos fijos y algunos móviles apuntados en mi pequeño listín.
También me he encontrado con unas entradas de conciertos, incluso con algún autógrafo. Creía que lo había olvidado pero al verlas recuerdo momentos que me hacen sonreír. Me acuerdo de estar en la cola del concierto de Alejandro Sanz en el 2001, acercarse un periodista de un periódico local y preguntarme si me importaba que me hiciera unas preguntas. A mi que me pilló de sorpresa le dije que se las hiciera a mi amiga y ella encantada las contestó. Fue la típica entrevista para decir – soy superfan, tengo todos sus discos – , y yo la verdad es que sólo tenía un cinta casete pirateada y comprada en la tienda de discos del barrio (Las vendían a 2 o 3 euros)
En la caja de recuerdos también hay un montón de tickets de sitios o lugares en donde he estado. Es algo que me gusta coleccionar y todavía lo hago. Hay tickets de discotecas, vales, tarjetas de cabina pero la mayoría son del viaje de estudios a Italia del 2002. En aquel año fue la guerra de Irak y nos unimos a multitudinarias manifestaciones que hubo contra ella, prueba de ello es la tarjeta-pin de no a la guerra que conservo en la caja.
También hay un par de fotos, negativos y cartas. Las cartas están en una carpeta tamaño cuartilla bajo el nombre top secret, no abrir. Porque antes se tenían amigos con los que te carteabas. No había Internet en todas las casas, no estaban de moda las redes sociales y el teléfono móvil salía caro si tenías uno. Le contabas a tu amigo tus historias a través del papel y boli, con tu propia letra…luego ya se impondría la times new roman (aunque muchos la odien). Releer algunas de esas cartas te transporta a otro mundo donde las cosas eran más fáciles, eras más ignorante… bendita ignorancia. Otras te hacen reír de lo absurdas que pueden ser y de las tonterías que escribías a ciertas edades, sin embargo también puedes encontrar verdaderos sentimientos de amistad y primeros amores. Otras ya cartas no están, se quemaron para olvidar, aunque no haya servido de nada.
Por ultimo, debajo de la carpeta de cartas hay algo relacionado que me ha hecho gracia. Son las cartas perfumadas que coleccionaba e intercambiaba cuando tenia unos 10 años. Recuerdo perfectamente que quería conservar especialmente una de esas cartas porque era mi preferida. Y me acuerdo de decirle a mi madre que la iba a guardar hasta que fuera mayor. Ya no huelen y no son tan fascinantes como cuando tienes esa edad, pero si sigo pensando que las debo conservar hasta que me haga más mayor.