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1.5.13

Moléstame

Últimamente me persigue una sensación de rutina en el peor sentido de la palabra. Y quizás esa no sea la palabra exacta que mejor lo defina.
Quiero decir que estoy desencantada de las relaciones humanas. Y no me refiero a las amorosas, que también.
Hay una niebla densa en el ambiente, está podrida y no nos deja ver. ¿En que momento dejamos la vitalidad?
En la época donde más facilidades hay para comunicarnos es en la que peor nos entendemos. Todas las redes sociales son instantáneas y solubles, con amigos a un clic. Pero el problema viene después.

Quizás sea que estamos cansados. Cansados de todo. De una economía infectada, de un pueblo parado, de una generación frustrada y de unos políticos lisiados. Puede que todo sea culpa de esta decadencia. Hemos recibido muchos golpes, unos más que otros. Pero a lo mejor no podremos devolverlos hasta que no disipemos esa puñetera niebla.

Hablo de hablar. Hablo de que sentir. Hablo de que sólo arañamos la superficie, de que nos quedamos con el postureo sin entrar en el fango. Y tenemos que llenarnos hasta los codos.
Porque si no hablamos de nuestros miedos y no somos honestos, porque si dejamos de hacernos preguntas incómodas, sin respuesta, absurdas, filosóficas o ridículas, perderemos. Perderemos la pasión, la ilusión, la capacidad de pensar y cuestionar. Un buen amigo me dijo que lo importante es no dejar de hacerse preguntas.

Así que molestémonos. Hazme pensar. Discutamos y aprendamos el uno del otro. Olvídate de prejuicios, del ridículo y de lo políticamente correcto (ya se ha demostrado que casi nada político es correcto). Molestáme, porque así es cuando realmente serás un amigo de carne y hueso.

31.3.13

Mi guitarra


Tengo una guitarra. La mantengo bien guardada dentro de su holgada funda. Y digo holgada porque cuando se la compraron ya le venia grande. No era de su talla. Como ciertas cosas que se presentan en la vida. Ésta era la funda para otra guitarra, una más grande. Sin embargo le compraron esa funda por error y ahí esta. Cumpliendo perfectamente su función, sigue perdurando desde entonces.

Bien, como os digo, estaba bien guardada porque hacía mucho tiempo que no la usaba. Y no es que no supiera que estaba ahí, porque si lo sabía. De vez en cuando pensaba en que tendría que volver a dedicarle algunos ratos y coger práctica pero las circunstancias me hicieron tener otras prioridades para dejarme sin tiempo para tocarla. Por lo menos esa excusa me convencía: "tenía otras cosas más importantes que hacer".

Ayer la saqué de su funda y le quite el poco polvo que pudiera haber atravesado la tela. Después con el diapasón la volví afinar. Afinar. Eso es algo que aprendí muy bien y me encanta. Afinar la guitarra sólo con el sonido que produce ese trozo de metal de extraña forma me relaja. Se trata de conseguir el mismo sonido que provoca la vibración del diapasón al tocar la nota La de la primera cuerda de la guitarra. A partir de ahí buscas la nota afinada en las demás cuerdas, para conseguir que suenen igual.
Hacía más de un año desde que fui a comprarle nuevas cuerdas y hacía más de un año que no la hacía sonar. Y cuando lo hice, cuando sus notas empezaron a sonar, las viejas melodías volvieron sin querer. Porque eran lo que siempre habían tocado, porque mis manos no conocían otros movimientos. 

Y así duraron esos momentos hasta que mi vieja guitarra decidió romper su sexta cuerda, esa que da la profundidad y cordura a las canciones como si de una conciencia se tratase. Se rompió a pesar de que estaba prácticamente nueva, a pesar de que se había guardado en su funda y protegido del calor y el frío. Simplemente se rompió sin más porque se dejó de usar. Como ciertas cosas en la vida.





15.3.13

Ese tipo de persona

“Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.”
—Tokio Blues, Haruki Murakami


Soy ese tipo de persona.
Impaciente al principio y reflexiva al final.
Experta en noches astronómicas y días sinceros
De las que se enamoran de los detalles,
y de las que pueden empezar desde cero.
Si. Soy ese tipo de persona.



23.5.12

De sueños, ilusiones y otras cosas

De repente el tiempo te da una tregua y sale sol. Y lo hace con toda su fuerza iluminando los horizontes de tus sueños. Ese suave calor que emana alienta cada paso que das, y lo haces con decisión. Miras adelante sin olvidar, luciendo las cicatrices que te hicieron más fuerte. 
De repente sientes la ilusión de nuevo contigo, el mundo está de tu lado y bailas con él. Gritas al mundo lo que quieres, sólo tienes que cruzar el puente. Ésta noche brindaré por tí, brindaré por mi...porque hoy camino bajo un nuevo cielo.


            Va a ser que FIR.



4.11.11

¿Y si...?

He de decir que eso del destino no es algo en lo que yo crea, sin embargo si creo en las decisiones. Triviales o importantes, conscientes o no, la vida se compone de un puñado de decisiones que hacen que vayamos por un camino u otro. Hay muchos caminos posibles, aunque no todos los comienzos partan del mismo lugar y cada pequeña elección va definiendo nuestro entorno y a nosotros mismos.
¿Y si hubiera comprado el número ganador de la lotería?¿Y si me hubiera perdido aquel concierto?¿Y si me hubiera mudado?¿Y si no nos hubiéramos encontrado?¿Y si hubiera estudiado otra carrera?... ¿Cómo sería mi vida?¿Sería igual,mejor o peor?. 
Como los personajes de aquellas novelas en las que podías elegir si abrir esa puerta o pasar de largo para llegar a distintos finales. Vivimos lo que vivimos porque lo elegimos, prácticamente somos el resultado de nuestros actos. Elegimos la compañía, elegimos la comida, la ropa, las relaciones, elegimos si nos dejamos llevar, elegimos salir a determinados lugares, elegimos si fumar o no.. Y aunque hay muchas variables que quedan fuera de nuestro alcance, podemos elegir entre adaptarnos o no, superarlo o no, sublevarse o no, resignarse o no.
En la película "Las vidas posibles de Mr.Nobody" vemos como el señor Nobody podría haber vivido diferentes vidas en base al resultado de una decisión. Todas ellas eran posibles mientras no se decidiera, pero ninguna era real ya que nunca se decidió. Es una fábula en la que enseña cómo hay veces en las que no puedes preveer que elección es la más acertada, y sin embargo te puede cambiar la vida. No hay que tener miedo a elegir. Ser consecuentes de nuestras elecciones, y si no va bien, siempre habrá nuevas bifurcaciones que podamos tomar. Como dijo cierto sabio, no olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente. Y el presente es ahora.